#004. Demonios

·Nombre: Demonio
·Origen: Antigua Grecia
·Avistado en: La Compañía Amable, de Rocío Vega (2018)
·Costumbres: poseer cuerpos ajenos, quemar aldeas, destruir símbolos religiosos o practicar la tortura eterna


Los demonios, seres difíciles de encontrar

fea9898ad6f12e5e5a08f119482a4f07--goblin-mage-warcraft-art

Mi reciente lectura de La Compañía Amable, la antología de relatos de Rocío Vega, revivió mi gusto por la fantasía más rolera. Me hizo también recordar mis días jugando a Dragon Age. Días que no hace tanto que expiraron, apenas un par de años (y sé que volverán en cualquier momento). De esas jornadas de puro vicio recuerdo la brecha verde en el cielo de Inquisition y las hordas de demonios a las que hube de enfrentarme. Gracias una vez más, Rocío, por crear una obra tan divertida. Estoy deseando leer más aventuras de la Compañía.

Y es que si no fuera por las brechas en el cielo que, de vez en cuando quiebran nuestra realidad (de una raja en el cielo surgieron también los misteriosos leviatanes de Crónicas del Fin), nos aburriríamos mucho. Porque sin brechas, los demonios permanecen ocultos entre los seres humanos corrientes y son muy difíciles de encontrar.

Lo mismo sucede en la Compañía. No es tarea fácil para el grupo dar caza a un demonio concreto y descubrir sus intenciones. No quiero contaros mucho porque merece la pena que leáis la obra de Rocío y lo descubráis todo vosotras mismas. Sé que no soy el primero que dice esto, pero La Compañía Amable es la mejor obra de fantasía oscura que he leído escrita originalmente en español. Así que, las pocas que no la conozcáis, dadle una oportunidad.

Pero como ya reseñé la Compañía en julio en A Librería, hoy hablaremos de estas horrendas criaturas (aunque a mí siempre me han molado, qué le voy a hacer) y de su origen etimológico. Que siempre va bien saber de dónde vienen los monstruos que nos acechan y, como si de mafiosos licenciados se tratara, quieren quemarnos la casa porque les hemos mirado mal.


Daimon, daiesthai, deimon, eudaimonia

El anterior subtítulo no es la línea evolutiva de Doraemon. Un gato-robot sin orejas que viene del futuro poco o nada tiene que ver con los demonios, por muy diabólica que suene esa combinación. Esas palabrejas son en realidad los orígenes etimológicos de las criaturas infernales sobre las que hablamos hoy.

photo-1510314647214-65b201c44b14
Fotografía: Rob Potter. En muchas culturas se relaciona a los demonios con las cabras. ¿Será por los cuernos? ¿Por los ojos, quizá?

Daimon [δαίμων] es el mote en griego antiguo que se usaba para referirse a algunos espíritus o poderes divinos. Es probable, según el Merriam-Webster Dictionary, que esta palabra encuentre su origen en el verbo daiesthai (dividir). En la obra de Platón se describe como Sócrates obtenía su inspiración de una especie de divinidad y se hace mención al mote daimon. Como veis, la interpretación clásica de esta figura dista bastante de la que es más propia de la actual sociedad occidental, cuyas variantes nacen directamente de los textos cristianos.

De hecho, estas dos definiciones, si bien muestran similitudes porque ambas expresan la existencia de un ser sobrenatural, guardan una diferencia bastante importante: el término daimon no incluye connotaciones de la maldad tan típica de los demonios arquetípicos. Si vamos un poco más allá, descubrimos que el mote derivado eudaimonia [εὐδαιμονία] significa buen espíritu y, lo que es más sorprendente, también significa felicidad.

No fue hasta cierta traducción de la Biblia Hebrea (la conocida como Biblia de los 70 sabios) al griego que el mote obtuvo su connotación de malevolencia. Más tarde, el texto en koiné (variante del griego denominada a veces griego helenístico) del Nuevo Testamento heredó esta interpretación. Y los demonios empezaron a convertirse así en los seres que conocemos hoy en día.

A partir de entonces, nuestros antepasados heredaron este tipo de concepciones de los demonios. En la Edad Media, la visión occidental de estos monstruos derivó de la cultura popular de la Antigua Roma. El significado y la diferenciación de un daimon y un demonio han sido discutidos a lo largo de la historia, aunque podría entenderse que el concepto de demonio evolucionó hasta convertirse en un ser sobrenatural prácticamente contrario a lo que fue en su origen, al menos en lo etimológico.

En la actualidad, la supuesta existencia de demonios es muy relevante en algunas religiones y tradiciones relacionadas con el ocultismo. Por culpa de la conocida posesión demoníaca, los demonios protagonizan historias de superstición y son temidos en la cultura popular.

Un uso interesante que se le otorga a los demonios es el de metáfora usada para nombrar ciertos procesos psicológicos internos (inner demonsdemonios internos). En relación con esto, se discute si estos procesos son producto de la mente y sus trastornos o son demonios reales.

¿Y vosotras, habéis conocido a algún demonio en la vida real? ¿Y en la ficción? ¿Alguno que valga la pena mencionar?


Ilustración y diseño de portada: Gemma Martínez

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s