Entrevista a Enerio Dima: “Micosis nació de un grito de rabia”

Como bien sabréis, la autora con la que he colaborado durante este mes de septiembre para la iniciativa #UnAñoDeAutoras es Enerio Dima. Durante este mes hemos hablado de su obra, hemos analizado Micosis y hemos recordado sus aportaciones a distintas antologías. Hoy toca que hable ella.


Entrevista_Enerio

¿Cuál consideras que es el mayor reto al que os enfrentáis las escritoras de género en España?

Enerio Dima: Para mí, lo más importante y que creo que más va a costar derribar es la creencia de que existe una literatura “femenina” (escrita por mujeres para mujeres) y luego ya una literatura generalista, que es la que hacen los hombres. Mientras se siga haciendo esa diferenciación, es como si nosotras jugáramos en una liga aparte que, por supuesto, es secundaria.

¿Crees que las escritoras sufrís más el síndrome del impostor que los escritores? ¿Alguna vez has tenido que enfrentarte a ello? ¿Cómo lo superaste?

ED: No estoy segura de si es el síndrome del impostor o que la falta de referentes nos dificulta dar el paso de considerarnos abiertamente escritoras y no solo mujeres que escriben, por hobby o lo que sea. En cuanto a si lo he sufrido, la verdad es que suelo ser una persona bastante segura de las cosas que hago y me cuesta recordar algún momento en el que que me haya sentido de esa forma.

¿Qué opinas de iniciativas como Alucinadas o el Premio Ripley? ¿Y de la labor de Lola Robles y Teresa López-Pellisa con Distópicas y Poshumanas?

ED: Creo que las cuatro (o tres, teniendo en cuenta que Distópicas y Poshumanas nacieron como un único proyecto) son iniciativas demasiado diferentes como para valorarlas en conjunto. Admiro mucho la vocación historicista de Distópicas y Poshumanas, por la fuerza que tienen a la hora de derribar el mito de que las mujeres acabamos de llegar a la ciencia ficción (como muchos artículos de prensa parecen creer últimamente). En cuanto a las convocatorias y concursos para mujeres, me parecen una forma excelente de dar un empujoncito a aquellas que no se atrevan a lanzar sus relatos al mundo por el miedo (real) a ser rechazadas por ser mujeres. Sin embargo, nada me haría más feliz que ver el día en que estas iniciativas no sean necesarias porque exista una paridad auténtica en las antologías mixtas, cosa que aún estamos lejos de alcanzar.

¿Qué consejo le darías a una escritora que acaba de iniciarse en este mundo y se encuentra ante el reto de la invisibilización de las escritoras de género?

ED: Que haga ruido, que no se limite a agachar la cabeza cada vez que lleguen (porque llegarán) a echarte en cara que “así no es como se portan las feministas de verdad” o que “haciendo jaleo no llegarás a nada”. En realidad esa gente lo que quiere es que desaparezcas, no les des el gusto.

¿Influyen tus estudios de Derecho en tu obra de algún modo?

ED: Supongo que sí, sobre todo en que intento buscar la coherencia jurídica en las cosas que imagino. Sin embargo, no creo que influya más que otras experiencias vitales, ya que la escritura no deja de ser un reflejo de lo que somos.

¿Qué estás leyendo en la actualidad? ¿Cuál es tu género favorito después de la ciencia ficción, el terror y la fantasía?

ED: Pues en este momento estoy con UNO, de Nieves Delgado, aunque he avanzado demasiado poco como para tener una opinión. La verdad es que no sabría decir un género porque siempre he sido más de moverme por historias concretas. Por ejemplo, me gusta mucho el chick lit pero me cuesta encontrar novelas que no sean un pastiche de clichés, así que tampoco diría que es un género que ame. Un poco de todo, vamos.

¿Cuál es el libro o el/la autor/a que te ha marcado más a lo largo de tu vida?

ED: Hubo unos años en los que todo lo que publicaba la editorial Salamandra era un mazazo a mi personalidad: El círculo de fuego, de Marianne Curley fue mi primera obra con algo de amor y despertó a la adolescente que tenía dentro; la saga de Misterios Romanos, de Caroline Lawrence me volvió una apasionada del mundo clásico (aunque creo que eso siempre había estado en mí); y he leído Maia se va al Amazonas, de Eva Ibbotson, más veces de las que puedo recordar. En general, creo que las lecturas que más me marcaron fueron aquellas que cayeron en mis manos entre los 10 y los 14 años.

¿Qué personaje de ficción te hubiese gustado conocer en la vida real?

ED: Uf, esa es una pregunta muy difícil. Pero ahora que toda mi TL parece estar hablando de Harry Potter, me viene a la cabeza Lily Evans. Si lo piensas, los libros apenas te dicen nada de ella pero tenía pinta de ser una persona súper interesante y una maga poderosísima. Compartiría encantada unas cervezas de mantequilla con ella.

¿Qué supone para ti publicar en una editorial como Cerbero? ¿Crees que su actitud y su método de trabajo ayudan a difundir la literatura de género escrita por autoras?

ED: Publicar en Cerbero supone muchas cosas, buenas en su mayoría. La gente que lleva la editorial tiene mucha energía y muchas ganas de mover todas sus obras, y hay un sentimiento de comunidad bastante fuerte entre toda la gente que tenemos obras ahí. Creo que sí, es una editorial que está haciendo bastante por difundir a autoras de la forma más importante: publicándolas y dándoles publicidad. Hay editoriales que tienen una o dos mujeres en el catálogo a las que luego no mueven nada y aun tienen la poca vergüenza de decir que no publican más porque no las venden. Derribar la brecha de género requiere un esfuerzo consciente y me parece que Cerbero es una editorial que trabaja en serio con ello.

Grimorio 13, la antología de fantasía oscura española de Carlinga Ediciones en la que podemos leer tu relato «La valentía de la zompa», ha tenido, en general, poco reconocimiento, pero creo que es un gran libro de relatos. ¿Qué destacarías de Grimorio 13 para animar a la gente a que la lea?

ED: Gracias, ¡yo también creo que es un gran libro! Y no solo porque participe yo, que conste, realmente los relatos me parecen una buena selección. Para la gente que no la conozca, lo único que puedo decir es que Grimorio 13 es una antología con relatos ambientados en España y con mitología nuestra. Muchas veces veo a gente protestando porque no se hagan cosas así y me dan ganas de gritar: ¡leed Grimorio 13! ¡Es lo que buscáis!

¿Cómo enfrentas la creación de un nuevo relato?

ED: Depende del relato y del momento. Hay veces que me pongo a escribir sin apenas un planteamiento y lo voy desarrollando, otras llego con todo el esquema en la cabeza. Normalmente prefiero dejar que la propia escritura me sorprenda, pero intento tener claro el final porque en los relatos tienes límite de palabras y es importante saber cuándo debes empezar a cerrar tramas.

En la presentación que hiciste junto a otras autoras de Cerbero en el Celsius hablaste de la relación que guarda Micosis con la depresión. Háblanos un poco de esto.

ED: No es solo relación, es que la micosis (la enfermedad) es una metáfora de la depresión. Cuando escribí la novela estaba atravesando la peor etapa de mi propia depresión, autolesiones incluidas, y solo quería dejar escapar todas esas sensaciones que me arañaban por dentro. No podía limitarme a hablar del punto de vista de la enfermedad, ya que algo a lo que te tienes que enfrentar siempre es a cómo la gente “sana” reacciona ante las enfermedades mentales.
A día de hoy me sigue costando creer que de todo ese grito de rabia saliera un texto que se pueda leer, pero parece que a la gente le está llegando adentro y creo que eso es bueno. Supongo que lo que más quería era dejar de sentirme incomprendida y han venido personas que están pasando por algo parecido a decirme que al leerlo se sienten menos solas. Ha sido algo súper importante para mí.

Publicaste una novela, La reina Amron, con tu nombre real. ¿En qué momento decides empezar a usar un seudónimo?

ED: El caso es que publiqué La reina muy joven (no tenía ni 20 años), y no me planteé que mi nombre fuera tan común y soso. Cuando, hace un par de años, decidí dedicarme a escribir de forma más seria, me pareció que adoptar un pseudónimo sería lo mejor. Además, así también separo el trabajo de la escritura.

Recientemente te has abierto un Patreon. Explícanos qué vas a ofrecer ahí.

ED: Pues principalmente relatos y novelas (divididas en partes), aunque también hay recompensas relacionadas con ilustración y estoy haciendo pruebas con los audiorrelatos. Lo que busco es tener un poco más de libertad a la hora de desarrollar ideas o proyectos difíciles de colocar en el mundo editorial.

Enhorabuena por la próxima publicación de Tarantella con Insomnia Ediciones. ¿Puedes hablarnos un poco sobre esta nueva obra?

ED: ¡Gracias! Yo hablo encantada. Tarantella es una novela que empecé a escribir para un concurso de romántica. A mitad de la escritura me di cuenta de que tal vez no encajara bien en dicho concurso (efectivamente, no fue seleccionada), pero decidí terminarla y presentarla, teniendo claro que intentaría publicarla fuera cual fuera el resultado. Me la planteé como un retelling de La bella y la bestia, solo que “la bella” es un joven tejedor de un país imaginario inspirado en Sicilia y “la bestia”… Bueno, la bestia es una araña gigante. Sé que suena raro, lo admito, pero creo que va a sorprender para bien cuando se publique.

Y para terminar, una pregunta que no podía faltar y que el público estará deseando leer. ¿Cuál es el origen de la Colina Flamenca?

¿Mi incapacidad de dejar una provocación sin responder? Siéntense, que esto va de salseo.
El caso es que en una ocasión alguien compartió en Twitter un artículo sobre autoras de cifi feminista señalando que también había autores de ese género, conducta que le afeé (una se harta de leer todos los días los “¿y los hombres qué?”). Después de eso pasé días recibiendo burlas, hasta el punto en que llegué a ver un hashtag para referirse a aquel tuit que puse. Algo muy loco. Entonces escribí un tuit flipando por ese hashtag, tuit que otra persona con la que nunca había interactuado citó diciendo que “las colinas tienen ojos”. En aquel momento mi cara fue un poema, ya que esa persona había entrado a mi perfil a cotillear y citar mi tuit acusándome de cotilla, todo más loco aún.
La imagen de mis ojos en una colina no se me iba de la cabeza, así que hice un cutremontaje que me gusta llamar “la colina primigenia” y me lo puse de foto de perfil. Después, una amiga me dijo que me faltaba una peineta, a lo que no pude más que darle la razón, y me convertí en la colina flamenca. Pensaba que la broma durara solo unas semanas pero llegó @AndresMartin13 y me hizo una adorable versión cartoon de la colina y ya no he podido dejarla.
Es una historia de orígenes un poco cutre, la verdad, pero es la que tengo. No me separaría de mi alter ego colináceo por nada del mundo.

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