Entrevista a Rocío Vega: “Tenemos que continuar peleando para que se nos considere parte del canon general”

Antes de cerrar el blog por vacaciones (sí, no subiré nada ni a aquí ni a A Librería durante todo el mes de agosto, que también hay que descansar, carajo), quería traer una entrada de esas potentes, de esas que os gustan y que están siendo las mejores de este 2018: una entrevista a una escritora para la iniciativa #UnAñoDeAutoras.

Y hoy le toca el turno a Rocío Vega, que nos hablará, entre otras muchas cosas de La Compañía Amable, la antología de relatos que muchas enmarcaréis dentro del género rolero-andalusí (este término fue acuñado originalmente por Víctor Martín-Pozuelo en su web Fantaciencia, que os invito a visitar). Así que, sin más, os dejo con ella (que sé que tenéis ganas de leerla).


Entrevista-Vega

David Pierre: ¿Cuál consideras que es el mayor reto al que os enfrentáis las escritoras de género en España?

Rocío Vega: Nos enfrentamos a muchos retos. Hace uno o dos años te habría dicho que la invisibilización; ahora creo que el mayor problema que tenemos es que nos ven, pero no nos miran. Y si nos miran es para señalarnos como mujeres que escriben, lo que no sería un problema si nos vieran como mujeres que escriben cosas tan interesantes como las que escriben los hombres. No podemos permitir que nos releguen a las antologías, selecciones o mesas redondas que tratan de mujeres y feminidad. Somos parte del canon global.

 

DP: ¿Crees que las escritoras sufrís más el síndrome del impostor que los escritores? ¿Alguna vez has tenido que enfrentarte a ello? ¿Cómo lo superaste?

RV: Creo que lo sufrimos más porque no dejan de repetirnos continuamente que este no es nuestro sitio. No ocurre solo en el terreno de la literatura, sino en cualquier cosa que no se considere típicamente femenina. Lo digan o no de manera explícita, es lo que se desprende de muchas actitudes y discursos.

Yo sufro a veces de inseguridad, no tanto por ser mujer (por suerte, nunca he dejado que me frenen las expectativas acerca de mi género) sino por mi ansia de perfección. Es una vocecita continua que te repite que no escribirás nunca tan bien como quieres y que por mucho que parezca gustar tu texto, en realidad no es para tanto. Viene y va en oleadas y trato de hablar con otros colegas que también lo sufren para que me zarandeen y me den dos tortas metafóricas, igual que hago yo con ellos cuando lo necesitan. Por eso, entre otras cosas, es tan importante hacer amistades con otros escritores.

 

DP: ¿Qué cambio consideras imprescindible para hacer de la igualdad literaria algo real?

RV: No creo que haya ninguna fórmula mágica. Todo es leer. Leer a muchas autoras y muy variadas, comprar, reseñar y presionar a las editoriales para que cambien sus políticas de publicación. Es un proceso en el que todos tenemos algo que decir como lectores y clientes.

 

DP: ¿Qué opinas de iniciativas como Alucinadas, el Premio Ripley o de la labor de Lola Robles y Teresa López-Pellisa con Distópicas y Poshumanas?

RV: Me parecen loables, aunque son cosas distintas. Hasta donde sé, Alucinadas y el Premio Ripley son concursos en los que se recogen relatos de autoras actuales. El trabajo de Robles y López-Pellisa es más una recopilación de relatos antiguos que han quedado olvidados, una labor de investigación y reivindicación que admiro profundamente.

Todas estas iniciativas me parecen un punto de partida estupendo tanto para las autoras que no han encontrado aún su sitio como para aquellos lectores que quieran empaparse de lo que las mujeres pueden ofrecer al otro lado del teclado. Pero, como ya he dicho antes, se pueden convertir en un arma contra nosotras. Es muy fácil relegarnos al rincón de las antologías segregadas porque «ya tenéis Alucinadas» mientras que en las antologías generales solo publican a una entre diez hombres. Tenemos que continuar peleando para que se nos considere parte del canon general.

 

DP: ¿Qué consejo le darías a una escritora que acaba de iniciarse en este mundo y se encuentra ante el reto de la invisibilización de las escritoras de género?

RV: Que haga muchas amigas. Es fácil pensar que eres la única que escribe género, pero somos un montón. Es necesario generar y cultivar una red de apoyo entre mujeres que pelean por hacerse un hueco en todo esto. Y si alguien se pregunta si no será mejor que cada palo aguante su vela, diré que no. No hay motivo para competir. No seremos realmente aceptadas hasta que nos acepten a todas, y no ganamos nada siendo la Pitufina del baile.

 

DP: ¿De qué manera influye tu gusto por los videojuegos en tu obra?

RV: ¡Muchísimo! Soy jugadora desde hace más de 20 años y mi imaginación vuela cuando cojo un mando. Se me han ocurrido muchas historias mientras pateaba el Yermo, la Ciudadela o Cyrodiil, tanto por los personajes que he conocido en ellos como por el estado mental que alcanzo cuando me pierdo en un juego. Creo que se ve con claridad en las cosas que escribo: no solo soy cinematográfica, también videojueguil.

 

DP: ¿Qué estás leyendo en la actualidad? ¿Cuál es tu género favorito después de la ciencia ficción y la fantasía?

RV: Me pillas leyendo a la vez Space Opera, de Catherine Valente, Gamusinos, de Raquel Froilán y La Segunda Revolución (Heredero) de Costa Alcalá. Leo mucho por impulsos, así que puedo pasarme una semana sin tocar un libro y acabarme el siguiente en tres días.

Además de la cifi y la fantasía (y el terror, pobrecito), me gustan las historias de aventuras. Aunque, la verdad, ¿qué son la cifi y la fantasía exactamente? A veces pienso que no son más un marcador de los elementos que vas a encontrarte en una historia que quizá en el fondo sea un drama, un romance o un thriller.

 

DP: ¿Cuál es el libro o el/la autor/a que te ha marcado más a lo largo de tu vida?

RV: Suelo decir que La historia interminable, así que venga. La historia interminable.

 

DP: ¿Qué personaje de ficción te hubiese gustado conocer en la vida real?

RV: Creo que me habría llevado bastante bien con Hermione Granger y Sarella Arenas.

 

DP: ¿Has leído bizarro? ¿Qué opinas de este subgénero? ¿Crees que, si se cultivase más en nuestro país, la literatura de género saldría beneficiada?

Aquí va mi respuesta de inculta literaria: creo haber leído bizarro. Creo, si es que encaja con la descripción. ¿Última noche en el páramo, de So Blonde? ¿Crónicas del Fin, de Campbell y Cotrina? ¿Las estrellas son legión, de Hurley? Entonces sí. De lo contrario, entonces no, solo he leído weird. Me suena más haber jugado partidas de rol de ese estilo.

¿Saldría beneficiada la literatura de género si se cultivase más? Pues claro. La variedad siempre es beneficiosa, aunque como dicen los anglosajones no sea mi taza de té.

 

DP: ¿Qué supone para ti publicar en una editorial como Cerbero? ¿Crees que su actitud y su método de trabajo pueden ayudar a difundir la literatura de género? ¿Cuándo te hiciste Patreon, pensaste que La compañía amable llegaría tan lejos?

Para mí es una gozada publicar con Cerbero porque es una editorial que, aunque tiene la libertad de una independiente y trata a sus autores con el mismo mimo, viene pegando fuerte. Cerbero apuesta mucho por sus autores y me consta que se dejan la piel por ellos. No solo eso: también pelea por publicar historias nuevas, inclusivas, muchas veces escritas por mujeres… y no para convertirlas en el token bienqueda. Son una historia más entre otras. Eso es refrescante y a la vez muy necesario.

Y tenía la intención de usar el Patreon como punto de partida de muchas historias. Me imaginaba que alguna vez reuniría los relatos de La compañía y los publicaría, pero no que la gente fuese a recibirlos con tantísimas ganas.

 

DP: ¿Con qué personaje de tus novelas y relatos te identificas más? ¿Giran tus historias alrededor de una identidad que refleja la tuya o se encuentra esta diseminada en varios de tus personajes?

RV: Todos los personajes tienen partes de mí, sobre todo los defectos. No hay ningún personaje que sea una autoinserción propiamente dicha, pero muchos viven cosas que he vivido yo o gente muy cercana a mí. Hay muchas cosas mías en Dalika, pero también en Trig y Nadeeha. La situación de Violante en «Solo una gota» la he vivido de adolescente, aunque no exactamente así.

Siempre digo que soy escritora «del método», al modo rolero: cuando narro un punto de vista, me acerco mucho a él y siento lo que siente el personaje. Tiene que haber transferencia a la fuerza.

 

DP: Una de las cosas que más me gusta de La compañía amable es su frescura: tanto su ambientación como sus personajes son algo nuevo para mí. Es cierto que la literatura de género suele nutrirse de mitologías más típicas e ignora la nuestra, la propia, la que tú utilizas en esta antología de relatos. ¿Cómo definirías el género rolero-andalusí?

Más que mitología española-andalusí, lo que utilizo es la ambientación. Quería escribir una historia clásica y a la vez novedosa. Nos hemos perdido bajo la oleada de derivados de Tolkien y, por desgracia, la fantasía medieval nos sabe a la Edad Media británica. A mí me cansa. Me dieron la idea de aprovechar la riqueza cultural española y lo hice; siempre me ha encantado Ál-Andalus y me apetecía darles un toque cercano a las historias de La Compañía Amable.

El género rolero-andalusí, que empezó como una broma (?) en una reseña de Fantaciencia pero que parece que está calando, sería algo así como la unión de los elementos clásicos de la fantasía épica y rolera (el guerrero, el mago, el clérigo, el pícaro, el bardo) y darles un meneo andalusí con elementos que, por sernos cotidianos, nos parecen raros. Cuando la guerrera de la historia no utiliza espada larga, sino una cimitarra, y para desayunar se zampa unas migas con chorizo en lugar de unas gachas con miel, se establece una especie de disonancia entre lo que se espera y lo que se conoce que a los fans les ha encantado.

 

DP: ¿Qué es lo primero que haces cuando te enfrentas a un nuevo proyecto literario?

RV: Suelo pensar en los personajes. Me pongo en sus pieles, me pregunto cómo ven la vida, qué piensan, qué sienten y qué quieren. El resto se va construyendo en segundo plano a través de lo que necesitan los protagonistas para ser lo que son.

 

DP: Normalmente aborrezco la fantasía oscura (pese a que me encanta) porque su protagonista es el típico hombre duro. ¿Podría decirse que La Compañía Amable es una historia que corrige algunos de los tópicos en los que caen otras sagas? ¿Es esto intencionado?

RV: Es intencionado al 100%. La Compañía Amable surgió como un único relato (Por una amiga) que envié a la iniciativa La Otra Fantasía Medieval. Quería jugar con los tópicos del grimdark y rehacerlos como a mí me gusta: con un mundo sin sexismo en el que las mujeres hacen cosas sin que nadie les diga que no pueden hacerlo. Por eso las protagonistas son todas mujeres y muy distintas, por eso son ante todo amigas, por eso hay tanto romance queer sin que nadie parpadee al respecto.

Y, pese a todo, es un mundo muy oscuro: la diosa del amor concede el poder de sanar a través de los sacrificios de otras vidas, la magia es una forma de esclavitud y dominio, la corrupción mundana y espiritual campa a sus anchas, sigue habiendo personas consideradas de segunda y la muerte acecha en cada esquina.

 

DP: ¿Qué semilla dio fruto a Horizonte Rojo? ¿Y a La Compañía Amable?

RV: Horizonte Rojo surgió de una partida de rol que jugué con mi pareja. Yo era la master y me lo pasé de miedo metiendo en problemas a Kerr. Años después se me ocurrió llevar esas aventuras al papel y tuve que cambiar muchas cosas, pero la esencia queda. ¡Nunca podré agradecer lo suficiente que me prestase a Kerr!

La Compañía Amable nació como un único relato para enviar a La Otra Fantasía Medieval, una convocatoria de Laura Morán Iglesias. No había escrito ni las primeras 3000 palabras cuando ya tenía ante mí un grupo aboceteado y un sinfín de aventuras que todavía no conocía. Supe enseguida que debía explorar aquello y que no me arrepentiría.

 

DP: Disculpa el atrevimiento, pero… ¿trabajando en algo nuevo?

RV: Horizonte Rojo Vol. 3, más historias de La Compañía, un par de novelettes postapocalípticas, un proyecto de fantasía a cuatro manos con Cristina Domenech… ¡Yo siempre estoy trabajando en algo nuevo!


Sin más, me despido hasta septiembre. ¡Leed autoras este verano! ¡Leed a Rocío y apoyadla en su Patreon! (Aunque sé que muchas ya estáis haciendo ambas cosas).

¡Disfrutad de lo que queda de verano!

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