#002. El leviatán

Tras enfrentarnos la semana pasada al chupacabra, la bestia parda con pinchos que atemorizó a las protagonistas de Última noche en el páramo, de So Blonde, esta semana os ha tocado elegir a vosotras qué monstruo destripar. En la encuesta que subí a Twitter propuse tres opciones: el musgosu (avistado en Sorgina, de Alister Mairon), el leviatán y la mujer poema. Han ganado los leviatanes, supongo que porque son bastante más grandes que los otros dos y de un bocado… Bueno, ya sabéis. Que dan un miedo de la hostia. Los resultados han sido los siguientes:

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Haber recibido 33 votos no está nada mal. No me quejo, oye. Y los otros dos monstruos nominados a salir esta semana, que no teman, que volverán a tener su oportunidad. La mujer poema es de «La poética de las sirenas», por cierto, un relato de la gran Teresa P. Mira de Echeverría que podéis encontrar en Diez variaciones sobre el amor.

De hecho, la mujer poema es uno de los mejores ejemplos de monstruo alejado del folclore popular que se me ocurren y, por ello, hablar de esa criatura en esta sección es todo un reto que dejaré para más adelante. Y digo alejado porque todavía no sé si es totalmente inventado, no he investigado al respecto. Yo diría que sí.

Sin más, os dejo con la bestia de esta semana. ¡Leviatanes, desataos, abrid vuestras fauces y devorad a destajo!


#002. Leviatán

·Nombre: Leviatán
·Origen: el Antiguo Testamento
·Avistado en: Crónicas del Fin (2017-2018), de Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina
·Costumbres: devorar barcos, naves o mundos, eso ya según le dé, y cuando se baña en el mar es capaz de crear torbellinos que te pueden partir el alma

El leviatán encuentra su origen etimológico en la palabra hebrea liwyatan, que quiere decir enrollado, pero no porque este monstruo sea un tío guay. Más bien al contrario. Su origen lo encontramos en el Antiguo Testamento y, en contraposición con el moderno uso de la palabra (empezó a popularizarse a mediados del siglo XVII) que podemos observar en Crónicas del Fin (y que se refiere a monstruos enormes y poderosos sin importar su procedencia), era una bestia marina muy concreta asociada a Satanás y a la serpiente de Eva y Adán (ups).

En el Antiguo Testamento cuentan como Dios creó a dos leviatanes: una hembra y un macho y, en señal de castigo (recordemos su particular odio por Eva), mató a la hembra y sus restos acabaron siendo carnaza para los pobres. Esto lo hizo porque la descendencia de estos leviatanes supondría el fin del mundo. Casualmente, son los leviatanes en forma de dioses oscuros los que traen el apocalipsis a nuestro mundo en Crónicas del Fin. Digo casualmente porque no conozco lo suficiente a Campbell y a Cotrina como para imaginarlos escribiendo con una Biblia cerca, pero nunca se sabe. Más bien creo que es una coincidencia por extensión del uso de la palabra y su significado, usado en clave metafórica para definir a un enemigo enorme e invencible.

Vivimos en el delirio desde que llegaron los nuevos dioses. Vivimos en un réquiem lento, en una elegía.

Tanto el nombre como el origen mitológico del bicharraco lo encontramos en la antigua lengua ugarítica (proveniente de Ugarit, antigua ciudad siria) y en Lotan, una de las criaturas mitológicas que forman parte de su tradición. Lotan (su traducción literal sería enroscado) es un sirviente de Yam, el dios del mar, y fue vencido por Hadad-Ba, el dios del trueno. La electricidad y el agua no se han llevado nunca demasiado bien.

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Lotan siendo retado por Hadad-Ba

Las serpientes marinas en cuya leyenda encuentran su origen los leviatanes también aparecen de forma recurrente en la mitología de la cultura del Antiguo Oriente Próximo. En la antigua Sumeria, por ejemplo, se encontraron representaciones del dios Ninurta peleando contra una serpiente de siete cabezas. Era común en las antiguas religiones orientales incluir batallas cósmicas entre un monstruo marino que representaba el caos y un dios o héroe que representaba el orden impuesto por la fuerza (esta lucha se conoce como Chaoskampf). La mitología babilónica describe como Marduk, dios soberano de hombres y países, acabó con la vida de la diosa-serpiente Tiamat, y luego usó su cuerpo para crear el cielo y la tierra. No sé qué rollo tienen los señores con barba con eso de matar a serpientes hembra.

El leviatán en el Tanaj

También encontramos manifestaciones del leviatán en la Biblia hebrea. De hecho, se le llega a mencionar hasta seis veces y se nos cuenta como Dios le partirá la cabeza en varios pedazos a la gran serpiente al final de los tiempos, por ejemplo. La típica contradicción del creador destruyendo.

Otros fragmentos del Tanaj describen a los leviatanes como enormes ballenas o, incluso, como criaturas pacíficas de un tamaño descomunal. De hecho, la interpretación del leviatán como una criatura oscura puede ser causa de la influencia concreta de un mito egipcio: el que narra la batalla del dios del sol, Horus, contra la serpiente Apep. También puede ser culpa del uso metafórico de la palabra para describir a los enemigos de Israel que, en ocasiones, venían del mar.

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Horus hipermusculado contra Apep

Un esfuerzo roto por destapar dichas metáforas e interpretaciones y el intento de naturalizar una leyenda como el leviatán podrían haberlo llevado de criatura divina a demonio y, finalmente, a monstruo.

Las serpientes descomunales en el Talmud

La tradición judía iba algo más allá. Relacionaba a Leviatán (aquí se usa el nombre propio), el monstruo del agua, con Behemoth (el monstruo de la tierra) y Ziz (el monstruo del aire). Además, ligaban a Leviatán con la feminidad y a Behemoth con la masculinidad (cómo no). De Ziz pasaban en este aspecto.

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Leviatán, Behemoth y Ziz (AKA el trío maravilla)

Más adelante, las descripciones de Leviatán en el Talmud lo definieron como un dragón que vive en las profundidades y que, junto a Behemoth (que vive en el desierto), serviría a los justos en el fin de los tiempos. Como podéis ver otra vez, los leviatanes y el apocalipsis se encuentran estrechamente relacionados.

El leviatán en el cristianismo

Como ya he comentado con anterioridad, y volviendo a las múltiples interpretaciones del leviatán, en el cristianismo se le asemeja a Satán y se le considera un peligro tanto para las criaturas de Dios como para el mundo que ha creado, pues es capaz de devorarlos a ambos. En ocasiones, incluso se ha descrito a la serpiente marina como al demonio de la envidia, uno de los siete príncipes del infierno (que corresponden cada uno a un pecado capital).

En alguna ocasión se ha relacionado al leviatán con el Hellmouth (la Boca del Infierno). Se cree que este podría ser su simbolismo original. El Hellmouth es un monstruo en cuya boca desaparecen los condenados el Día del Juicio, igual que desaparecen los trozos de pizza del plato una vez les echo el ojo encima.

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En algunas interpretaciones, la Boca del Infierno se encuentra en el mar. Me pregunto qué clase de olor escapa de esas fauces…

La versión actual de la Biblia sugiere que el leviatán podría ser un nombre para identificar a hipopótamos o cocodrilos. Esto nos recuerda a los pensamientos creacionistas, que aseguran que en la antigüedad se identificaba al leviatán con los dinosaurios.

Satanismo y colas largas

Los satanistas también tienen su propia interpretación del leviatán. En la Biblia satánica, el leviatán representa el elemento del agua y el oeste. También se cree que Leviatán es uno de los cuatro príncipes del Infierno.

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Supongo que si Leviatán fuera uno de los príncipes del Infierno, luciría así

Del siglo XVII a nuestros días

De la Edad Media en adelante, la palabra leviatán empezó a ser usada para referirse a cualquier monstruo marino y a partir del siglo XVII también se empezó a usar para referirse a enemigos poderosos, enormes, indestructibles y misteriosos (así, el Behemoth y el Juggernaut, por ejemplo, se convirtieron en una suerte de leviatanes). Esta es la interpretación que encontramos en Crónicas del Fin.

En Moby Dick el término se utilizó para referirse a la ballena del mismo nombre, pues en hebreo moderno, la palabra leviatán significa ballena. Y no, no hace falta traducir literalmente Dick para entender esta obra, que os veo venir.

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En Crónicas del Fin, que pronto saldrá en papel con Alethé Ediciones, los leviatanes son dioses que emergen de una grieta en el cielo. Preciosa portada de Libertad Delgado y curioso origen, ¿no?

Y eso es todo sobre el leviatán. ¿Habéis sobrevivido a su destrucción? Si es así, no os vayáis muy lejos, que la semana que viene nos espera una entrevista muy importante concedida por cierta autora mencionada en esta entrada.

¿Adivináis quién es?


Imagen de portada: Gemma Martínez

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