Ursula K. Le Guin: sueño, arte y leyenda

El mes pasado me estrené como participante de la iniciativa #UnAñoDeAutoras con una serie de entradas sobre la escritora de género Alister Mairon (Sorgina, Ronin Literario, 2017). Si queréis descubrir a una gran autora emergente de fantasía, no os perdáis las siguientes entradas:

·Un año de autoras de fantasía oscura
·Presentando a Alister Mairon, autora de enero
·Sorgina, la primera obra de Alister Mairon
·Sub-suelo, de Alister Mairon
·Entrevista a Alister Mairon: “Las autoras estamos empezando a no callarnos ante aquello que consideramos injusto”


 

¡Pero hoy mismo empieza febrero! Y eso significa que toca presentar a una nueva autora. Como ya anticipé ayer mismo en Twitter, Ursula K. Le Guin es la autora escogida para este mes. Pese a que tenía planeado hablar sobre la escritora estadounidense en algún momento durante el año, las circunstancias que todas conocemos me han hecho adelantarme.

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Le Guin es conocida por sus obras de ciencia ficción y fantasía

Le Guin: la identidad palpable

Ursula Kroeber Le Guin (21 de octubre de 1929 – 22 de enero de 2018) fue una novelista estadounidense de ciencia ficción y fantasía, pero también escribió libros infantiles, relatos, poesía y ensayos. Sus primeras obras publicadas datan de los años sesenta y, en general, sitúan su acción en mundos futuristas o realidades alternativas que cuestionan nuestras asentadas costumbre sociales, culturales, políticas, religiosas, de género y sexuales. En el año 2016, la revista The New York Times la consideró una de las mejores escritoras de ciencia ficción de la historia de Estados Unidos. Pese a su reconocimiento casi infinito, Le Guin prefería ser conocida solo como “una novelista estadounidense”.

Su trabajo ha influido a grandes escritores como Salman Rushdie, David Mitchell, Neil Gaiman o Iain Banks. Le Guin ganó los Premios Hugo (Hugo Awards), los Premios Nébula (Nebula Awards), los Premios Locus (Locus Awards) y el Premio Mundial de Fantasía (World Fantasy Award) más de una vez. En múltiples ocasiones ha sido aclamada como la autora que trajo el feminismo a la literatura de género, sobre todo gracias a obras como La mano izquierda de la oscuridad (The Left Hand of Darkness, 1969) o la saga de Terramar.

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Portada de La mano izquierda de la oscuridad (Minotauro)

La inclusión como base de su carrera

Si algo caracteriza a Le Guin por encima del resto de escritores de ciencia ficción, a parte de la calidad de sus textos, es la preocupación por incluir en sus obras a personajes que en la literatura clásica no habían tenido un papel destacado. Estamos hablando de mujeres y de personajes pertenecientes a múltiples culturas (ya sea, esto último, en clave metafórica o no).

La autora estadounidense empezó a escribir a muy temprana edad. Con once años envió su primer relato a la revista Astounding Science Fiction. Fue rechazado, por supuesto, pero Le Guin continuó escribiendo, creciendo y mejorando y no trató de publicar nada hasta una década más tarde. Fue de los años cincuenta a los sesenta cuando escribió cinco novelas que trató de publicar, pero fueron rechazadas por sus posibles editores. Las consideraban “inaccesibles”.

A principios de los sesenta, Le Guin logró empezar a publicar de forma periódica. Uno de los cuentos ambientados en Orsinia fue publicado en 1961 y tres relatos suyos también vieron la luz durante los siguientes años en Fantastic Stories of Imagination, una publicación mensual a cargo de Cele Goldsmith, que también editaba Amazing Stories, revista que publicó dos relatos más de la escritora en 1964.

1964 fue un gran año para Ursula K. Le Guin, porque inauguró las historias de Terramar con el relato La palabra que libera (The Word of Unbinding). El ciclo de Terramar incluye actualmente seis novelas y ocho relatos. La primera trilogía enmarcada en este mundo ficticio incluye Un mago de Terramar (A Wizard of Earthsea, 1968), Las tumbas de Atuan (The Tombs of Atuan, 1970) y La costa más lejana The Farthest Shore, 1972). A estas tres novelas se les sumaron Tehanu (1990), Cuentos de Terramar (Tales from Earthsea, 2001) y En el otro viento (The Other Wind, 2001).

La autora recibió un gran reconocimiento por su novela La mano izquierda de la oscuridad, que ganó los Premios Hugo y Nébula en 1970. Su novela Los desposeídos: una utopía ambigua (The Dispossessed, 1974) repitió esta hazaña y la convirtió en la primera escritora en la historia de ambos premios que ganaba dos veces una misma edición de los Premios Nébula y Hugo con la misma novela. En 1984, Le Guin se unió a un grupo especializado en literatura con Ken Kesey, Brian Booth y William Stafford y juntos fundaron el Instituto de Arte y Literatura de Oregon.

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Portada de Los desposeídos (Minotauro)

Lo raro es bello

La autora estadounidense leyó durante su juventud a grandes escritores de fantasía como J. R. R. Tolkien y a escritores de ciencia ficción como Philip K. Dick (que fue su compañero de clase en el instituto, pese a que no se llegaron a conocer). También se dejó influir por figuras como las hermanas Brontë, León Tolstói, Virgilio y por escritoras feministas como Virgilia Woolf. La mitología nórdica y textos como el Tao Te Ching la ayudaron a asentar sus bases mitológicas y espirituales. Además, también se dejó maravillar por clásicos infantiles como Alicia en el País de las Maravillas (Alice in Wonderland) o El libro de la selva (The Jungle Book). Cuando Le Guin fue preguntada en una entrevista en Wayback Machine en 2012 sobre sus influencias, respondió lo siguiente:

Cuando aprendí a leer, quería leer cualquier cosa. Leí todos los libros famosos de fantasía (Alicia en el Páis de las MaravillasEl viento en los sauces y a Kipling). Adoraba El libro de la selva de Kipling. Cuando crecí, descubrí a Lord Dunsany. Fue él quien me abrió las puertas a un nuevo mundo (el mundo de la fantasía pura). Y… La Serpiente Uróboros. De nuevo, fantasía pura. Y muy potente. Entonces, mi hermano y yo descubrimos juntos la ciencia ficción cuando tenía once o doce años. Las obras tempranas de Asimov y cosas similares que no tuvieron demasiado efecto en mí. No fue hasta que descubrí a Sturgeon y, especialmente, a Cordwainer Smith… Leí su historia Alpha Ralpha Boulevard, que me hizo exclamar un Wow! Este texto es bello y extraño y es a lo que quiero aspirar.

Durante los años cincuenta, Le Guin leyó El Señor de los Anillos, de Tolkien. Pese a que la obra del autor inglés provocó un gran impacto en ella, decidió no seguir los pasos exactos de Tolkien, sino que prefirió tomarse la experiencia como una demostración de lo que la literatura fantástica era capaz de hacer.

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El libro de la selva (Terramar)

Ciencia ficción, sí, pero profunda

La obra de Le Guin es variada en géneros y formatos, pero destaca sobre todo por sus textos de ciencia ficción y fantasía (en múltiples ocasiones etiquetada de oscura). La autora estadounidense combinó su creatividad con la flexibilidad que la literatura de género le otorgó para explorar distintas manifestaciones sociales y psicológicas presentes en la identidad humana. En sus obras se cuestionan los límites culturales y sociales a los que nos enfrentamos en nuestro día a día y se dibujan distintos perfiles con una potente base sociológica, antropológica y psicológica. Entre sus líneas, además, podemos encontrar ideas anarquistas y ecologistas. En 2014 Le Guin habló sobre los posibles futuros que nos muestran las obras de ciencia ficción:

No podemos asegurar que nada vaya a suceder en el futuro sin miedo a equivocarnos. El futuro es un laboratorio estéril y seguro para experimentar con nuevas ideas y, a la vez, una posibilidad constante de pensar en nuestra realidad, un método de estudiarla.


Y vosotras, ¿participáis en la iniciativa #UnAñoDeAutoras? Recordad que podéis saber más sobre los participantes en la página web de Mª del Mar González, Escribir ciencia ficción.

Ilustración de portada: Gemma Martínez

12 comentarios sobre “Ursula K. Le Guin: sueño, arte y leyenda

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  1. La vida no nos alcanzará para homenajear a esta gran escritora. Es grato saber que su legado está presente y que mucha gente la recuerda por el valor de sus obras. La literatura le debe tanto a Úrsula, que no sabría por donde empezar a señalar sus virtudes. Genial artículo, David.

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