Sorgina, la primera obra de Alister Mairon

·Título: Sorgina
·Autora: Alister Mairon
·Género: fantasía oscura
·Fecha de publicación: 2016
·Editorial: Ronin Literario
·Número de páginas: 138

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Portada de Sorgina

¡Seguimos con las entradas dedicadas a #UnAñoDeAutoras! Como ya anticipé en la entrada anterior, Presentando a Alister Mairon, la autora de enero, durante el mes reseñaré las dos obras que esta escritora de fantasía ha lanzado hasta el momento. De momento, vamos con Sorgina, su primera obra, que fue publicada por la editorial Ronin Literario en 2016 y que, actualmente, se encuentra nominada a los Premios Guillermo de Baskerville en la categoría opera prima. Si queréis saber más sobre Alister, podéis leer la entrada anterior aquí.

 

Paloma, la sorgina que rompe moldes

Sorgina nos transporta a una Asturias que acaba de dejar atrás la Edad Media. Dentro del contexto rural que nos presenta Mairon en su obra de estreno, podemos encontrar una mitología que pocas veces ha sido explotada en la literatura de género. Criaturas legendarias como el musgosu (bestia de los bosques, también conocida como busgosu), las brujas o los demonios se dan cita en esta novela breve de calidad notable.

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El musgosu que aparece en la obra de Mairon da mucho más miedo

Paloma es una cazadora de monstruos que parte en busca de Eloisa, su amada desaparecida. En su viaje le acompañará Aker, un demonio con el que ha realizado un misterioso pacto y que, en numerosas ocasiones se referirá a ella como sorgina (bruja en euskera). Al mismo tiempo, César, uno de los responsables de la Inquisición parte en busca de la protagonista con el objetivo final de eliminar a todas las brujas de Zugarramurdi.

Fijándonos en el papel que cumplen Paloma, protagonista de la obra, y César, antagonista de la misma, podemos observar en esta dupla de personajes una caracterización quizás intencionada. Tanto la sorgina como el inquisidor son cazadores; Paloma es una cazadora de monstruos y César es un cazador de brujas y, a la misma vez, otro tipo de monstruo. A la vez, César considera a Paloma un monstruo y viceversa. Esta simbiosis que conecta los dos ejes sobre los que gira la historia me ha parecido un recurso digno de mención que ayuda a esclarecer uno de los mensajes implícitos de la obra: el rechazo hacia lo superficial y la aceptación de lo extraño. Mientras César, en su día a día, es un hombre bien posicionado, un ejemplo a seguir y es aceptado socialmente por su puesto, Paloma no puede soportar las injusticias que su némesis no duda en repartir en sus cacerías y, además, es perseguida por la opresiva Inquisición.

Un torrente de sangre y vísceras cayó al suelo, bañando la rueda y salpicándole las botas al carcelero, que vomitó. El olor a entrañas calientes se mezcló con el de la bilis.

Cabe destacar también que la figura de Paloma cumple un papel en esta novella que rompe con algunos de los tópicos establecidos en la literatura fantástica que parecen encontrarse, al fin y gracias a obras como esta, sumidos en un proceso de lenta desaparición. El aura de misterio que rodea a la protagonista no impide ver en ella esta virtud: una mujer cazadora de monstruos, más poderosa que cualquier rival que pueda enfrentar, moralmente fuerte y segura de sí misma marcha en busca de su amada. Paloma es una mujer real, no un tópico literario con patas. Además, Paloma y Eloisa mantienen una relación homosexual que no cae en etiquetas ni en asombros y todo en esta historia sucede con tanta naturalidad que es imposible no elogiar el trabajo de Mairon en este aspecto.

En varias ocasiones, la historia de Sorgina ha sido comparada con la saga del brujo Geralt de Rivia, de Sapkowski. Pese a que su autora no conocía la saga del brujo hasta después de finalizar Sorgina, es inevitable pensar que lo que esta novela breve hace muy bien, el autor polaco no lo tuvo en cuenta en su saga; quizás porque forma parte de una escuela literaria algo más antigua o quizá porque no sintió la necesidad de tener en cuenta los tópicos en los que caía su historia. El mundo de Geralt de Rivia es un mundo que admiro, con un worldbuilding vasto y misterioso y un empleo de la mitología y de la cara oscura de la literatura fantástica encomiables, pero las obras que realmente me hacen aplaudir fascinado son las que rompen moldes, las que acaban con todo lo que ya hemos leído. Porque es muy importante que lo que leemos nos sorprenda. Y si lo hace hacia la inclusión y la verosimilitud (siempre creo conveniente relacionar la variedad de personajes con la verosimilitud, porque basamos nuestra ficción en nuestra realidad y en ella convivimos con inevitable variedad de personas), mejor que mejor.

 

Un worldbuilding inmenso, acción y diálogos

Otro punto destacable de la opera prima de Mairon es el enorme mundo que, en apenas 130 páginas de extensión, logra insinuar. El norte de una Península Ibérica oscura, cruel y fantástica a partes iguales se convierte en el perfecto escenario para que Paloma destruya monstruos que asolan aldeas mientras huye de la Inquisición. La autora confiesa que sus estudios de Historia Moderna le ayudan a preocuparse por la creación de los universos en los que sitúa sus historias. El worldbuilding es una parte muy importante de la primera obra de la autora barcelonesa, y lo demuestra dejando dispuestos detalles aquí y allá que darán la sensación al lector de que hay un gran trabajo detrás de esta obra. En concreto, el uso del bable en los diálogos con algunos personajes me ha parecido uno de los mejores detalles de la obra.

—A una bruxa —puntualizó el labriego, alzando su dedo y también su tono de voz—. ¿Por qué defendéis a una hechicera? ¿Ye la vuestra fulana? —Sus labios temblaron—. ¿O sois… su familiar?

Alister Mairon entremezcla en esta obra, logrando un interesante equilibrio, diálogos y acción. Pese a que la narración pierde peso a causa de esto, cabe mencionar que los recursos de la obra están muy bien empleados y se encuentran en perfecta armonía. Sorgina es una obra que lleva un gran trabajo a sus espaldas.

Antes de terminar, me ha parecido conveniente mencionar una parte del componente de crítica social que lleva la obra:

—El padre Ignacio es mi familia —respondió la pequeña—. Él me cuida, a mí y a los otros niños del hospicio. Nos quiere mucho.

Oyó tras de sí la risa cruel de Aker, y no tuvo que girarse para saber lo que pasaba por su mente. Rezó con todas sus fuerzas para que no fuera cierto.

¿Hace falta añadir algo más?


En conclusión, Sorgina es una merecida nominada a la presente edición de los Premios Guillermo de Baskerville de este año. Antes de leerla, sospechaba que los motivos de su nominación podían girar alrededor de su peculiar contexto y de la fuerza de su protagonista. Tras hacerlo, me di cuenta de que Sorgina era mucho más: un estilo impecable, un mundo bien construido y la posibilidad de conocer a una gran autora emergente de la literatura de género de nuestro país. Actualmente, estoy leyendo Sub-suelo (2017), la obra autopublicada de Mairon. Os cuento en unos días qué me ha parecido.

Valoración: Sí, recomendable
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