NaNoWriMo 2017: KO por rebeldía

Antes de sumarme por primera vez al NaNoWriMo, no me convencía demasiado el hecho de ponerle un límite temporal a mis creaciones escritas. Como una amiga escritora me dijo una vez: ¿fechas para escribir? ¿estamos locos? Con esto no me refiero, por ejemplo, a las fechas límite de los concursos o convocatorias, que suelen darnos suficientes días para completar sus propuestas. Me refiero al hecho de escribir 50.000 palabras de una obra nueva en tan solo 30 días. A causa del trabajo y de la inminente salida de Proyecto ficciónsaltó un chip en mi cabeza que me avisó de que cumplir el objetivo era algo descabellado. A causa de eso y de un par de motivos más, a mitad de mes decidí unirme a la rebelión.

Yo soy… NaNoRebelde

Los NaNoRebels no somos un grupo de actores de casi treinta años interpretando un papel de molón de instituto en una telenovela de corte romántico. Y no, no llevamos una falda roja a cuadros. Los NaNoRebels somos los participantes de la iniciativa que, por uno u otro motivo, han decidido dejar de lado su propuesta inicial y sumar todo lo que escriban al recuento total del NaNoWriMo. ¿El mérito de esto? Confieso que ninguno. Al menos no para mí, porque he mantenido un ritmo más o menos habitual y he llegado a cumplir el reto.

Me volví NaNoRebel, como he dicho más arriba, principalmente por falta de tiempo. No obstante, es cierto que podría haberme puesto a escribir sin mirar atrás y que hubiese salido lo que hubiese salido, pero… simplemente no fui capaz de hacerlo. Llegó un momento en el que Sucesión me pidió que dejara de escribir sobre ella, porque el ritmo exigido no iba conmigo, porque la mayoría de palabras que estaba escribiendo no tenían el sentido suficiente y porque no me daba tiempo a revisar y escribir, escribir y revisar… Pensé que podría romper con mi ritual habitual de corrección obsesiva, pero no fui capaz de hacerlo.

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Insignia de Sigel, la runa de la victoria (creo que la presión del nombre nos pudo)

Conclusiones NaNoWríMicas

Pese a que parezca que me cague en el NaNoWriMo, considero que es una gran iniciativa que motiva a escribir y a reforzar o crear un ritmo de escritura. Pero no puedo evitar pensar que es mejor la calidad que la cantidad de una obra. Aunque quizás esto último es demasiado subjetivo como para crear una iniciativa así.

Además, durante este año de NaNoWriMo, participé en un recuento por grupos en La Maldición del Escritor. Gracias a ello conocí a los magníficos miembros del grupo Sigel, y nos ha quedado un grupo de lectores betas muy molón.

La conclusión final que saco de mi primera participación en un NaNoWriMo es que, pese a haber logrado escribir más de 50.000 palabras en un mes, no todas forman parte de una única creación, así que siento que no he logrado mis objetivos. El año que viene, si decido hacerlo, abandonaré la rebelión.

 

¿Cómo ha sido vuestra experiencia con el NaNoWriMo de este año? ¿Lo habéis logrado? ¿o habéis quemado vuestro casco y habéis colgado los bolis?

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