Maestras literarias

Si bien el lunes pasado os expliqué que me costó bastante seleccionar a veinte autoras actuales para la lista de recomendaciones del #LeoAutorasOct, confieso que no he tenido tanto problema para dar con tres maestras literarias clásicas. ¿Por qué sucede esto? Como ya dije en la entrada introductoria de la iniciativa, la hegemonía del hombre en la literatura  (sobre todo en la clásica) es un hecho que no podemos dejar de tachar de incoherente e injusto.

Por eso hoy os traigo una lista con tres autoras titánicas y muy distintas entre sí que la mayoría habréis leído, pero que nunca están de más en espacios como la iniciativa de octubre.

Viva el #LeoAutorasOct, pero, repito… ¡leed autoras todo el año!

I. CARMEN LAFORET

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Carmen Laforet Díaz nació en Barcelona en 1921 y murió en Majadahonda (Madrid) en 2004. Laforet fue una escritora española que realizó casi la totalidad de su trabajo durante el régimen franquista. Su papel en el panorama literario es sobresaliente y de forma paralela destaca en el ámbito social, pues, pese a las dificultades que tuvo que afrontar, se convirtió en una referente de igualdad y determinación.

Su obra destaca por el estilo directo y fresco de su prosa y también por el trasfondo de su temática. El tema central de la obra de Laforet es el choque de ideales, en concreto el enfrentamiento del idealismo propio de la juventud de sus protagonistas con la mediocridad del entorno en el que viven —o, también, del idealismo juvenil como metáfora del espíritu que ocultaban las mujeres de la época en su interior más encerrado frente al monótono contexto creado por el machismo de la—. Sin duda, una forma excelente y sutil de sugerir un cambio que era necesario y de contraponer dos géneros obligados a ser sectores sociales distintos, uno dominante y el otro dominado.

Carmen Laforet logró acercar a la sociedad del momento un modelo nuevo de mujer luchadora, poderosa y distinta, capaz de romper con la sensiblería amorosa y las complacencias matrimoniales típicas de las autoras que se dejaban llevar por las típicas corrientes románticas. Es así como nació, tanto de la autora como de sus protagonistas más destacadas, una oportunidad de destruir el estereotipo femenino que de un modo muy injusto imperaba en la época.

Carmen Laforet fue una referente del género tremendista por la crudeza y fuerza de sus tramas, por su presentación constante de personajes distintos (generalmente marginados) y por su uso desgarrador del lenguaje. El estilo tremendista nace en España en los años 40 y parece mostrar una inevitable relación con los oscuros episodios que los escritores vivieron durante la guerra; una época de su vida que, sin duda, endureció y complicó las situaciones ficticias que crearon en su arte.

Hija de una profesora toledana y de un arquitecto barcelonés, Carmen pasó su niñez y su adolescencia viviendo en la isla de Gran Canaria. En 1939, Laforet volvió a la Península para estudiar Filosofía en Barcelona y, más tarde, se marchó a Madrid para estudiar Derecho. La escritora no finalizó ninguna de las dos carreras que empezó.

En 1944 ganó el premio Nadal de la editorial Destino con la que sería tanto su opera prima como su obra maestra: Nada se publicó un año más tarde y la elevó a la fama literaria siendo muy joven. Otras de sus obras destacadas son La isla y los demonios (1950), ambientada en las Canarias, dónde ella vivió gran parte de su vida y La mujer nueva (1955), obra en la que describió sus experiencias religiosas. En 1963 publicó La insolación, obra que significó el principio de una trilogía inconclusa. Mucho más tarde, e influenciada por sus viajes a Estados Unidos, publicó Mi primer viaje a USA (1981).

En 2003, Cristina Cerezales, hija de la autora, publicó Puedo contar contigo, un recopilatorio que recoge un total de setenta y seis cartas en las que la escritora explica, por encima de todo, las causas de su silencio literario. Carmen Laforet se había separado en 1970 de su marido, el periodista y crítico Manuel Cerezales, con quien había tenido cinco hijos, y su situación económica era muy irregular. El contexto social y político del momento era sinónimo de un marcado machismo caracterizado por infamias constantes en contra de las mujeres que le supusieron a Laforet un incremento de su patológica inseguridad. Todo esto concluyó en un deseo creciente de resguardo social por parte de la autora.

Si queréis saber más sobre Laforet, podéis leer esta entrada en la que hablo sobre la parte más oscura de su vida: su silencio literario.

O, si no sabéis por dónde empezar con la autora española, os recomiendo mi reseña de Nada (1944), su opera prima y maestra.

II. ALICE MUNRO

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Alice Munro es una escritora canadiense que creció en Wingham, Ontario, en una familia de granjeros. La autora estudió en la Universidad de Western Ontario. Munro es la responsable de doce volúmenes de cuentos, tres antologías y una novela. Sus relatos han aparecido en revistas destacadas como The New Yorker, The Paris Review o Atlantic Monthly, siendo más tarde traducidos a trece idiomas. A lo largo de su destacada carrera, ha recibido diferentes premios, entre los que destacan los canadienses Governor General’s Award (tres veces) y Giller Prize (en dos ocasiones); los estadounidenses National Book Critics Circle Award, Lannan Literary Award y Rea Award; el inglés W. H. Smith Award y el italiano Premio Ennio Flaiano o el importantísimo Man Booker International Prize, que le fue concedido en 2009 en reconocimiento a la riqueza que su obra aportó al panorama literario mundial.

En 2013, cuando se le concedió el Premio Nobel de Literatura, muchos fuimos los que corrimos a averiguar quién era la aclamada autora canadiense. Con el tiempo, descubrimos que la mejor obra para descubrir y adentrarse en los pueblos canadienses que Munro describe en sus cuentos es Todo queda en casa, la aclamada selección de relatos que permite explorar su obra a ritmo y deseo de la lectora.

La autora cumplió los ochenta y tres años de edad y decidió dejar de escribir, pero no sin antes acercarnos el ya mencionado Todo queda en casa, la antología definitiva de los relatos que marcaron su trayectoria y que ella misma seleccionó. Además, en la edición de la obra se incluyó la entrevista Alice Munro en sus propias palabras que funcionó como discurso de agradecimiento a la Academia Sueca el día que Munro recibió el Premio Nobel.

Podéis leer mi reseña de Todo queda en casa (2014) aquí.

III. MERCÈ RODOREDA

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Mercè Rodoreda i Gurguí (Barcelona, 10 de octubre de 1908 – Girona, 13 de abril de 1983) fue una de las escritoras en lengua catalana más influyentes de la historia. Sus obras fueron traducidas a más de cuarenta idiomas y su producción abarca tanto novela, como poesía, como teatro. Sus obras más destacadas son: La Plaça del Diamant (La Plaza del Diamante, 1962), Mirall trencat (Espejo roto, 1974) y Aloma (1968).

Escribo porque me gusta escribir. Si no me pareciera exagerado diría que escribo para gustarme a mí misma. Si de rebote lo que escribo gusta a los demás, mejor. Quizás es más profundo. Quizás escribo para afirmarme. Para sentir que soy … Y acabo.

Rodoreda logró crear un universo literario con el conjunto de su obra que se terminó convirtiendo en un símbolo poético del imaginario colectivo catalán y, en extensión, universal. En ella, la autora reflexiona sobre la existencia, sobre la identidad personal y sobre el significado auténtico del ser humano. Rodoreda también trató otros temas, como la relación espacio-temporal entre humanidad y entorno y la lógica que se establece entre unos y otros.

11 comentarios sobre “Maestras literarias

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  1. En relación con tu comentario en mi entrada, que vinculaba con tu artículo anterior, aparecían en mi cabeza tanto Rodoreda como Laforet. La otra autora que descubrí hace un tiempo y acá en mi país no se difunde (no sé en el tuyo) es Monserrat Roig (autora de La voz melodiosa, por ejemplo; hay otra historia que alterna tres generaciones de mujeres y cuyo título no tengo a mano ahora).

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    1. Creo que te refieres a ‘Ramona, adiós’. Roig es una de las primeras autoras catalanas que leí en mi adolescencia y, precisamente, ‘Ramona, adiós’ es una de sus obras maestras. Pensé en incluirla en esta lista, pero luego me di cuenta de que su lectura quedaba demasiado lejos como para hablar de ella. Un saludo y gracias de nuevo por comentar.

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    1. Muchas gracias por pasarte y comentar, Beatriz. Sin duda, el paso de los años ha dejado un resto de desigualdad hombre-mujer en muchos ámbitos y la literatura no se escapa, por eso siempre leo a más autoras que a autores. Un saludo.

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