“El cielo roto”, de Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina

·Título: El cielo roto (Crónicas del fin I)
·Autoría: Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina
·Género: fantasía
·Fecha de publicación: enero de 2017
·Obra autopublicada
·Número de páginas: 60

DAdLnj4XYAA2tsxObjeto 1. Portada de El cielo roto, ilustrada por Libertad Delgado

Gabriella Campbell nació en Londres, pero ha vivido toda su vida en España. Entre sus trabajos y colaboraciones de carácter literario destacan los artículos que ha escrito en blogs como Lecturalia o Lektu. Hace catorce años que trabaja ayudando a escritores con correcciones, edición e informes de lectura. Mientras estudiaba Teoría de la Literatura, empezó a seleccionar y editar textos en una página web que se llamaba Atramentum. Después de eso, fue la cofundadora de una editorial llamada Parnaso.

—Estás en plena transformación necrótica.

Su primera creación escrita que vio la luz, junto a otros relatos, fue una poesía llamada Happy Pills. El árbol del dolor. Más tarde, Gabriella escribió una obra de ciencia ficción y fantasía a cuatro manos con José Antonio Cotrina llamada El fin de los sueños. Además, juntos han escrito un middle grade de fantasía cómica titulado El día del dragón y en enero de 2017 estrenaron una serie de novelas breves de corte más adulto y ambientadas en un contexto post-apocalíptico a las que llamaron Crónicas del fin (de las que ya están disponibles las tres primeras entregas). Además, Gabriella ha escrito una pequeña guía de corrección para ayudar a autores autopublicados a completar su difícil misión. Si queréis saber más sobre ella, podéis visitar su página web.

José Antonio Cotrina nació en Vitoria y se licenció en Publicidad y Relaciones Públicas. En la actualidad, escribe narrativa fantástica y de ciencia ficción. En 1998 quedó finalista del premio Alberto Magno con Lilith, el Juicio de la Gorgona y la Sonrisa de Salgari. Al año siguiente, quedó de nuevo finalista del mismo premio con La pirámide y en el año 2000 ganó el segundo concurso de relatos del Melocotón Mecánico con Los conejos de la guerra. Ha logrado también el Premio UPC de ciencia ficción con su novela breve Salir de Fase. Podéis visitar su página web aquí.

En Crónicas del fin I: El cielo roto seguimos las aventuras de Adra (o Adrastea) y de su fiel galgo, Winston. La novela breve sirve de prólogo a las otras cuatro entregas de la saga (dos de ellas ya están disponibles) y está ambientada en un contexto post-apocalíptico —o, mejor dicho, apocalíptico— en el que unos dioses malignos conocidos como leviatanes llegaron al planeta a través de una brecha que quebró la inmensidad del cielo. La población de la Tierra ha disminuido considerablemente y nuestro mundo es ahora un averno en el que la muerte —o algo peor— puede llegarte de múltiples formas.

Adra no confía en la gente. Y eso es algo comprensible, porque un fin del mundo invadido por monstruos de pesadilla que imbuyen a las personas con su corrupción día sí y día también no es un ambiente que transmita demasiada seguridad. En El cielo roto, la joven y su perro llegarán a un antiguo búnker tras realizar cierto descubrimiento mientras cazan. Entonces, con lo que allí se encontrará, Adra empezará a descubrir que el horror que ha experimentado durante su vida todavía puede ir a más. Así, el extraño dúo se adentra en el búnker, dispuesto a descubrir más sobre los horribles experimentos que allí se están llevando a cabo.

Pequeños insectos zumbaban alrededor del aparato de radio: polillas incandescentes que parecían coloreadas por un niño torpe.

El cielo roto llegó a mí porque me encontré con ella por casualidad y su temática me llamó mucho la atención. Debo confesar que lleva esperándome en mi eBook unos meses y que, ahora que he empezado con Crónicas del fin, no pararé hasta que acabé la pentalogía (de momento, trilogía). Las otras dos novelas cortas disponibles de la saga son El dios en las alturas (II) y Testamento (III).

En El cielo roto nos encontramos con una narradora omnisciente en tercera persona que funciona muy bien con la historia que se presenta. Su cronología lineal es acertada, aunque cabe decir que en sus sesenta páginas de extensión, Adra no tiene tiempo de vivir mucho más. Lo que vive la protagonista es justamente lo que la novelette puede soportar. Y, por supuesto, este es un punto favorable: su tempo está perfectamente adaptado a la narración, que es mayoritaria, por encima del diálogo, algo ausente y simbólico del contexto y del carácter de su protagonista, que repudia al resto de humanos, monstruos y engendros híbridos que pueblan ahora la Tierra.

En lo que dura la acción, además, tenemos tiempo de conocer superficialmente a la joven Adra, una protagonista que se nos presenta muy interesante y sobre la que querremos saber más cuando acaba esta novela corta, que, como ya hemos dicho, sirve de prólogo al resto de las crónicas del fin. El carácter de Adrastea es ácido, duro y está curtido por la inevitabilidad con la que se encuentra en el fin del mundo. Pero su actitud también guarda un leve mensaje de esperanza; acaba con sus enemigos a sangre fría y un segundo después está acariciando a su galgo.

[…] todos tenían el mismo color amoratado en el rostro, el mismo rictus de asfixia. Un ensalmo de estrangulamiento, supuso Adra.

Así, encontramos dos puntos clave en El cielo roto: el desarrollo de su protagonista —que, pese a conocerla solo de pasada, nos atraerá lo suficiente como para desear leer de inmediato su segunda parte— y el contexto en el que la historia se enmarca. Adra lleva ya múltiples experiencias con la magia y los monstruos a sus espaldas, y nos ayudará a descubrir un mundo quebrado, destruido incluso, por la ausencia de humanidad con sus actos, con sus pensamientos, con sus recuerdos y su actitud.

El título de la obra es claramente descriptivo y contextual. Poco se puede decir tanto del título de la pentalogía como de cada novela breve que de momento la compone, porque todos sus títulos anticipan la historia que nos van a contar sin estropear nada. Correctos y bastante llamativos, nos llevan a imaginar con facilidad la fantasía oscura para adultos que lleva implícita la novela, que se nos presenta en un formato que, pese a ser rechazado por muchos, funciona a la perfección: el de novela corta con capítulos breves.

En conclusión, El cielo roto es una novela breve o un prólogo, qué más da. Lo importante no es su extensión, sino que entre sus páginas nos encontramos con una mezcla medida de ciencia ficción y fantasía. Además, estos dos géneros nos llegan con un ritmo narrativo bien equilibrado y con unas descripciones muy detalladas. Los dos autores que colaboran en este proyecto nos presentan un mundo post-apocalíptico en el que conviven monstruos de pesadilla, sangre a borbotones, maldiciones, mutaciones y un simpático galgo. Adra, su protagonista, es genial y la lectura de El cielo roto os dejará, muy posiblemente, con ganas de más. Así que ya sabéis… ¡a por la segunda parte!

Valoración: Es notable
Podéis adquirir El cielo roto aquí.

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