“Yabarí”, de Lola Robles

Título: Yabarí
Autora: Lola Robles
Género: novela corta de ciencia ficción
Fecha de publicación: enero de 2017
Editorial: Cerbero
Número de páginas: 210

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Objeto 1. Portada de Yabarí (ilustrada por David Rendo)

Lola Robles (Madrid, 1963), tiene una licenciatura en Filología Hispánica. Ha publicado las novelas de ciencia ficción La rosa de las nieblas (1999), El informe Monteverde (2005) y Flores de metal (2007). Escribió, en colaboración con Mª Concepción Regueiro Digón (autora de Los espíritus del humo, Cerbero, 2017) la obra Historias del Crazy Bar y otros relatos de lo imposible (Stonewall, 2013). También nos ha deleitado con múltiples relatos en antologías y publicaciones de género.

En su investigación literaria se ha especializado en autoras españolas de ciencia ficción y fantasía, en feminismo y en la teoría queer. Su último ensayo es En regiones extrañas: un mapa de la ciencia ficción, lo fantástico y lo maravilloso (Palabaristas, 2016).

Desde el año 2006, Lola imparte el taller Fantástikas, en el que se lee y se debate sobre géneros no realistas. En 2016 fue seleccionadora, junto a M.ª Concepción Regueiro, de la antología Visiones, que publica cada año la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror.

—¿Y crees que puedo fiarme de Darkóvic?
— Por lo que yo sé, y como diría un cristiano, Darkóvic sirve a la vez a Dios y al diablo.

En la novela, una periodista, Muriel Johansdóttir llega al planeta Yabarí con la intención de sacar a la luz la verdad sobre lo que allí está sucediendo. Es así como un contexto futurista indeterminado pero en el que ya se puede viajar de forma cómoda y segura entre planetas, las grandes empresas explotadoras que, en su mayor medida, vienen de la Tierra, están deforestando la jungla del planeta Yabarí y, además, ciertos rumores casi confirmados apuntan al maltrato de los nativos y a la violación de los Derechos Humanos Universales. En el planeta Yabarí no hay leyes, no hay normas, no hay cárceles y los poderosos son, una vez más, los que llevan la voz cantante en busca del bentá, una materia prima ecológica que ha sustituido a las perecederas que copan nuestra actualidad energética (mayoritariamente, al petróleo).

La periodista irá descubriendo la verdad sobre ese planeta de espesura selvática y conocerá a seres de otras razas, a habitantes de otros planetas, para acabar concluyendo que la raza más cruel es la humana. Además, mientras lo hace, deberá investigar las extrañas Zonas Blancas que cubren una pequeña parte de la selva de Yabarí.

La sangre fluía de su interior, cálida y abundante. Le dolía un poco el vientre. “El río rojo de la vida”, lo llamaba su madre. Sangre y endometrio, óvulo y hormonas.

Si bien la historia de Yabarí gira en torno a la figura de Muriel, la periodista, la trama se va nutriendo también de las aportaciones de otros actores importantes como Darkóvic (el funchaliano), Managua (el dodimi) o los propios nativos de Yabarí. La figura de Muriel Johansdóttir se me antoja, no obstante, el eje central de la denuncia social que Lola Robles quiere introducir entre sus líneas (y en ellas). La periodista es una mujer fuerte, independiente y real. Hay, de hecho, cierto detalle (su menstruación), que me ha parecido clave para dotar a Muriel de este realismo y que, por muy sencillo y natural que sea, nunca había leído nada similar en ninguna novela. Gran idea y mejor ejecución (muy detallista y necesaria) que, junto la clara dominación patriarcal de las tribus yabaríes o el papel del hombre a la cabeza de las explotaciones, deja claro el mensaje feminista de la obra.

19575361_10210831846445612_9133510661347389624_oObjeto 2. Ilustración por Verna (Gemma Martínez)

Un lenguaje descriptivo detallista, preciosista y justo en su medida (pues estamos hablando de una novela breve), nos va narrando la aventura de Muriel en el planeta Yabarí. Lola Robles describe la belleza de su mundo inventado con toda lucidez (y lo logra en pocas palabras) y va introduciendo, entre dichas descripciones y detalles, diálogos que, en ocasiones son algo extensos pero que siempre son aclaradores y ayudan a la historia a avanzar. El ritmo narrativo de Yabarí me ha parecido correcto, muy equilibrado y constante, exceptuando su final, que se me ha antojado algo precipitado.

El silencio repentino fue una bendición. Empezó a caer la lluvia, abundante, luego torrencial. La recibieron con gozo. Aunque no tenían refugio no les importó.

En conclusión, la historia de Yabarí se adhiere perfectamente al formato del bolsilibro de Cerbero. Una vez más, la joven editorial nos trae una historia interesante con un trasfondo social reflexivo y en ella introduce diferentes temas secundarios que la enriquecen. Si bien la ciencia ficción es el contexto en el que Yabarí se enmarca, su autora da más importancia a dotar de fuerza y voz a su protagonista y a destacar las consecuencias y las realidades de la denuncia social en contra de la explotación masiva de recursos naturales y de la violación de los Derechos Humanos. A esto se le suma el tono aventurero del recorrido de Muriel y el necesario mensaje feminista y con todos estos temas bien combinados, Lola Robles logra crear una novela breve muy interesante.

Valoración: Es buena
Podéis adquirir Yabarí aquí.

Como no es ningún secreto que soy un fanboy de Cerbero, aquí os enlazo mis otras críticas a obras suyas (tanto en A Librería como en mi blog personal):
·Rubicón, de J. G. Mesa
·Los príncipes de madera, de Daniel Pérez
·CloroFilia, de Cristina Jurado
·Domori, de Sofía Rhei
·36, de Nieves Delgado

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