La “Eironeia” de Ballart (interpretaciones sobre la ironía)

Ya os hablé anteriormente del Doctor Pere Ballart en el blog de crítica literaria A Librería, cuando reseñé Que van a dar en la mar (2013), una antología de poemas ambientados en parajes mediterráneos que es una auténtica joya. En esa ocasión, os hablé de un trabajo de Pere Ballart en conjunto con Jordi Julià, y hoy os traigo una obra ensayística que marcó la carrera de Ballart como teórico literario llamada Eironeia. La figuración irónica en el discurso literario moderno (1994) y que significó su culminación en solitario como figura experta en literatura comparada.

Su ensayo sobre la ironía y sus usos en la literatura moderna recibió una crítica tan favorable que se le llegó a considerar, en ocasiones, ironólogo. A pesar de que al profesor no le agradó el mote, ese fue, de hecho, el fin que Ballart persiguió con su estudio Eironeia: el de expresar y explicar tanto el significado de la ironía en la literatura como la naturaleza de la misma. A partir de dicha finalidad, el Doctor Ballart ideó un método interpretativo para poder reconocer los fundamentos más importantes y destacables de la ironía literaria.

No tomarás el nombre de la ironía en vano.

Es en el principio de la obra cuando Ballart nos explica como la ironía es “una voz que podría haber quedado clausurada en los tratados filosóficos o en los manuales de preceptiva literaria” y que en la sociedad y en la literatura modernas se toma el término muy a la ligera. El profesor demuestra en su ensayo un respeto por la literatura universal y sus conceptos más clásicos, así como una admiración por el buen uso de los recursos retóricos y temáticos. El concepto ironía perteneció en su día a un campo de conocimiento específico y, en la era moderna, ha caído en las redes de lo cotidiano, de lo coloquial, quedando, en múltiples ocasiones, alejado de su significado original. Así, cuando hablamos de ironías del destino o de que los errores que cometemos en nuestro día a día son ironías o incluso de que existen miradas irónicas en algunas personas… Nos estamos precipitando en el significado que esas expresiones podrían tener sin siquiera saberlo. La ironía perteneció, en su día, a la lingüística de la literatura —y su significado original todavía debería respetar este hecho— y hoy en día está presente hasta en situaciones que, según los preceptos y consideraciones de Ballart y de la literatura clásica, simplemente, no son lógicas.

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Objeto 1. Portada de Eironeia (Quaderns Crema)

Tras su presentación, el autor pasa a definir, de forma introductoria, el concepto de ironía y la define basándose en tres ideas clave para acercarnos el fenómeno irónico: los conceptos y rasgos sin los cuales sería imposible entender la ironía, la transmisión de la ironía a través de todo tipo de vehículos lingüísticos y literarios y la explicación de las definiciones más antiguas de los usos del concepto irónico. Así, y gracias a dichas apreciaciones, la ironía pasa a ser considerada, según Ballart, como algo distinto a las figuras estilísticas: supone una modalidad literaria que guarda la capacidad de contrastar, de un modo muy distinto a la forma en la que los recursos retóricos lo hacen, con los significados y las intenciones de una obra de ficción.

Al acabar de introducir el concepto de ironía, el Doctor Ballart empieza a detallar de un modo más minucioso y trabajado el concepto, y lo hace empezando por ligarlo con la retórica clásica, que tiene ya más de veintitrés siglos de antigüedad. También explica como el concepto de ironía fue acogiendo distintos significados con el paso de los años desde que Aristóteles lo definió como modelo de comportamiento en las relaciones humanas en sus escritos y pasó más tarde a formar parte de la comunicación y de su estudio y a introducirse, finalmente, en la literatura más sutil y detallista.

[La ironía] es uno de los distintivos de la modernidad.

A partir de entonces y basándose en estudios previos sobre la ironía tales como los de Lausberg (1960), Knox (1972) o Muecke (1982), el autor catalán empieza a definir su método y los rasgos que lo definirán. Su objetivo sigue siendo el de explicar, aclarar y dar con un método válido para clasificar todas las manifestaciones que puedan darse en forma irónica dentro de las obras literarias cuyas autoras y autores comprendan su significado más original y lo respeten.

Así, y para Ballart, el fenómeno irónico debe cumplir con ciertas condiciones que, además, deben seguir siempre a la anterior. Los textos irónicos bien construidos deberían:
I. Partir de un campo concreto de observación o de una materia concreta.
II. Presentar cierto contraste de valores explicados y argumentados (aun de forma simbólica).
III. Presentar una forma de comunicación concreta y estructurada.
IV. Estar envueltos en una capa afectiva que les dote de sutilidad.
V. Destacar en su significado estético.

Es así como Ballart aparta los conceptos que, en múltiples ocasiones, han sido confundidos con la ironía. Gracias a su método, resulta más fácil identificar textos irónicos y diferenciarlos de discursos satíricos, cómicos o paródicos. De esta forma, el Doctor establece también los límites de la ironía literaria y considera que esta puede portar muchas más características, pero que su método deja definidas y claras las principales e imprescindibles. Después, y partiendo de sus anteriores explicaciones, clasifica la ironía por tipos y significado final. Así, un texto irónico puede mostrarnos:
I. Temática que contraste con las ideas del propio texto.
II. Temática que contraste con las ideas del propio texto y de su trasfondo comunicativo.
III. Temática que contraste las ideas del propio texto con las de otros textos.

Llegados a este punto, hay que tener en cuenta ciertos conceptos que contribuyen a la correcta creación de una ironía. Aparecen en distintas formas y estos son algunos ejemplos:
I. Uso de lítotes o expresiones voluntarias de la intención (en ocasiones entre líneas).
II. Alternancia de registros utilizados.
III. Uso de eufemismos.
IV. Contraposición entre lo cotidiano y lo abstracto.
V. Reticencia o expresión de un enunciado a medias pero que se intuye.
VI. Cambios de tono.

El profesor nos explica también como la ironía puede funcionar a varios niveles según el género en el que se encuadre. Por ejemplo, en la poesía girará alrededor de la identidad del yo poético, en narrativa inundará todos los niveles de significado de la obra y en el teatro puede mostrarse con mayor naturalidad que en el resto de géneros literarios.

La soberbia, en fin, nunca me ha parecido el talante que mejor deba cuadrar a un investigador de la literatura.

En conclusión, gracias al profesor Ballart y a su tono humilde y sincero, contamos con un método moderno que ayudará a los interesados en la ironía y a los estudiosos de la literatura a acercarse a este concepto tan extenso y antiguo y les proporcionará un modelo válido para interpretar la ironía en todo tipo de obras.

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